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La planificación estratégica.
La planificación estratégica es probablemente la disciplina de gestión empresarial con un mayor potencial de transformación en las Pyme.
La planificación estratégica permite a las empresas conseguir objetivos tan ambiciosos como:
Quizá ejemplos de planes estratégicos tan diferentes pero conocidos como son los acometidos en Inditex, el Villareal C.F. o la propia Ciudad de Valencia nos den un referente del potencial de transformación que tiene la planificación estratégica.
Pero… ¿En qué ideas se sustenta la planificación estratégica que la hace tan poderosa?
- Analizar el entorno y la propia empresa.
Debemos partir de un análisis del entorno para después analizar la propia empresa. En base a las circunstancias observadas se decidirá qué estrategia seguir.
- Determinar una visión del objetivo a alcanzar.
Tener una visión de la empresa que se quiere ser es el primer paso para poder aprovechar el 100% del potencial de la empresa. La planificación estratégica aumenta la motivación interna al aumentar el sentido de pertenencia al grupo y dar sentido al trabajo de cada uno de los miembros de la empresa.
- Desagregar la visión en una serie de objetivos intermedios.
Esta desagregación nos permitirá paso a paso acercarnos a alcanzar el objetivo final marcado.
- Asignar cada objetivo a responsables y fechas concretas
Cada objetivo intermedio debe tener una fecha y una persona o equipo responsable de su cumplimiento.
Ello nos permitirá llevar un seguimiento del cumplimiento de cada uno de los objetivos parciales del plan así como establecer medidas correctoras cuando haya desviaciones relevantes.
- Adaptar la estructura a la estrategia.
Cada estrategia tiene unas necesidades de estructura diferentes y en la mayor parte de los casos es necesario planificar acciones para pasar de la estructura actual a la estructura ideal que nos permitirá cristalizar la estrategia elegida.
- Despertar todo el potencial del equipo humano de la empresa.
Tenemos que conseguir que todo el equipo humano de la empresa se ilusione con el proyecto para el cual la participación y la comunicación serán vitales para el éxito del plan.
- Priorizar lo importante frente a lo urgente.
El directivo debe realizar las tareas con las que consiga un máximo aporte de valor añadido a la organización. Ello no nos dirige hacia tareas no operativas o ligadas al día a día sino a tareas tales como la planificación, la selección y motivación del equipo humano, etcétera, es decir, trabajar más por proporcionar los medios al equipo que por conseguir uno mismo los resultados.
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