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La estrategia corporativa como disciplina empresarial carece de organismo que la regule tanto a nivel nacional como mundial. Por ello cualquier profesional interesado en la materia encontrará planteamientos muy diferentes dependiendo el autor que tome como referencia.
No obstante la disciplina avanza en general hacia la utilización de un nuevo modelo cuya base no es científica sino racional-creativa. La causa de este giro es clara: los participantes en el mundo empresarial son grupos de personas cuyo comportamiento no es predecible desde un punto de vista matemático.
Por otro lado el mercado actual exige que los planes estratégicos sean algo más que meros documentos que coordinen los planes de desarrollo empresarial en los que participan todos los directivos y en los que se establecen equilibrios entre los intereses de todos sus miembros.
Cada vez es más necesario que los planes estratégicos fortalezcan su proceso central: La Formulación Estratégica.
En ella es necesario que se desarrollen de forma racional-creativa factores como:
- La delimitación del mercado objetivo en las siguientes dimensiones: geográfica, segmento de clientes y servicios
- La diferenciación de la competencia mediante el estudio del mapa estratégico del sector
Por otro lado, la herramienta central utilizada más habitualmente en los años 80-90 ha sido el DAFO-CAME pero cada vez somos más las empresas especializadas que optamos por sustituir dicho análisis por el del Mapa Estratégico propuesto por Kaplan y Norton como herramienta central del proceso estratégico.
Por último la modernización de la disciplina y en mi opinión de la consultoría en general ha introducido los siguientes factores exigidos por las propias empresas donde se implantan los planes:
- Los planes deben ser liderados por el director general de la empresa y no por el equipo de consultoría contratado para aportar la metodología, experiencia y tiempo de apoyo necesario.
- Los planes deben centrarse en mejorar la propuesta de valor para el cliente y no en la maximización de los beneficios, es decir, debe basarse en los factores que generan el resultado y no en el resultado mismo.
- Los planes estratégicos deben establecer objetivos realistas y coherentes con los recursos económicos y humanos aportados para hacer realidad el plan.
Sorprendentemente todavía son muchas las empresas y consultoras que trabajan con el modelo clásico a pesar de que la disciplina ha avanzado enormemente en las últimas décadas.
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