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En los últimos meses, la situación económica mundial está viviendo una progresiva cuesta abajo, acentuada por el efecto mariposa del hipotecario norteamericano. Los mercados financieros actuales son esquivos y volátiles, y el precio del dinero y de los recursos primarios está en continuo crecimiento.
El sector de la construcción, en pleno proceso de refinanciación de su deuda. El sector del automóvil con caídas de ventas de hasta en un 40%. El mueble en sus peores momentos. Se retrae el consumo. La financiación es el recurso imposible. Hay pánico en los mercados. Técnicamente estamos atravesando la peor Crisis de las últimas décadas.
Durante años, las empresas han podido contar con diversas fórmulas de financiación como false amie para salir de situaciones complicadas: bancos, fondos de capital internacional, capital riesgo, etc. En la actualidad estos amigos ni siquiera nos cogen el teléfono.
Nadie duda que ha llegado el momento de hacer algo, pero ¿que? Un viejo proverbio chino aconseja que, antes de decir una cosa, se piense siete veces. En el mundo de los negocios, este número se queda corto. No obstante la situación requiere actuar rápido. En momentos de indecisión, las empresas líderes deben toman la iniciativa.
Con un mercado en recesión, la necesidad de cumplir con las previsiones, la presión de los inversores y la fuerte competencia, las compañías pueden tomar medidas equivocadas que las lancen directamente hacia el ojo del huracán. Por eso es importante ponerse en manos de profesionales solventes y con experiencia en este tipo de situaciones que ayuden a pensar en una reestructuración de su modelo de negocio, a rediseñar su estrategia frente a una crisis no prevista sobre un horizonte a largo plazo. Algunas empresas van a tener que reducir sus plantillas; otras replantear su actividad y volver a sus raíces, pero todas ellas deberán partir de una perspectiva estratégica para no dañar sus negocios en el largo plazo. Las guerras se ganan en el campo de batalla, pero se diseñan en los despachos.
Los crecepelos y pócimas milagrosas que intentan vender algunos buhoneros del sector al abrigo del pánico empresarial, sólo perjudicarán más todavía nuestras cuentas de resultados mientras ellos salen de “su” crisis.
Nosotros no creemos en métodos basados en esconder la cabeza, alejarse del mercado e intenten “sobrellevar” los malos momentos con una reducción de costes, convirtiendo la crisis en una enfermedad larga y agónica que termina en la desaparición de la empresa, o en el mejor de los casos, en un detrimento de la calidad del producto ofrecido al mercado. Creemos en un planteamiento sincero y completo hacia una reestructuración dirigida desde las más altas esferas de la Empresa y hacia el Mercado, que debe comunicar los cambios de forma clara y efectiva, contrarrestando activamente los efectos negativos con medidas efectivas, combinando aspectos estratégicos, operativos y financieros.
Según un estudio de Roland Berger, el 71% por ciento de las empresas reestructuradas alcanzarán los objetivos, incrementando su valoración en un 136% y obteniendo índices acumulados de rentabilidad del 400% en dos años. Algunas empresas constructoras han sido un ejemplo de anticipación posicionándose en mercados emergentes, cuando aquí todavía se vivía la bonanza del ladrillo; otras están diversificando su cartera hacia los servicios o las concesiones públicas. Empresas en sectores más expansivos están redirigiendo su estrategia comercial hacia mercados emergentes, y otras más tradicionales están potenciando su actividad tradicional en detrimento de otros negocios. No obstante, el éxito o fracaso de estas opciones no depende tanto de la acción, sino de la estrategia que nos marque el camino y del momento en que se empiece a actuar.
10 Pasos para una reestructuración estratégica con éxito.
1. Realice un diagnóstico desde la Estrategia 2. Conozca las actividades críticas que definen su cadena de valor 3. Identifique en que procesos hay costes ocultos o pérdidas de valor 4. Céntrese en su negocio tradicional, por el que se le reconoce 5. Conozca a su Cliente y su percepción del valor que le aporta 6. Identifique que productos de nuestra oferta que generan valor 7. Desinvierta en activos no estratégicos 8. Profesionalice los órganos de decisión 9. Cree de una organización flexible y orientada a la innovación y el conocimiento 10. Diversifique el riesgo
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